El renacer de Argentina y su sistema de Defensa Nacional

A cuarenta años de continuidad democrática bien vale reconocer una situación de la seguridad nacional y del Sistema de Defensa Nacional cuya recuperación no admite dilaciones. La falta de mínimas capacidades efectivas compromete la existencia de la República Argentina tal como la conocemos e imaginamos, ya que hay afectaciones presentes y un alto riesgo sobre los tres intereses vitales nacionales, que son el territorio, el pueblo y su forma de gobierno, así como sobre otros intereses estratégicos.

La Argentina que deseamos tiene a la Defensa Nacional entre las funciones esenciales del Estado-nación y bajo la ineludible responsabilidad del Presidente de la Nación, que es además el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas; como también del Congreso de la Nación, por sus atribuciones conferidas en la Constitución Nacional. El Sistema de Defensa Nacional concebido constitucional y legalmente no comprende sólo al Ministerio de Defensa y sus fuerzas armadas, sino que incluye a todo el pueblo argentino y se vincula de una u otra forma con todas las actividades del Estado.

Asimismo, a pesar de una aparente estabilidad sudamericana, la percepción de necesaria protección de sus intereses nacionales ha llevado a los países próximos a disponer de mayores capacidades militares que hoy superan ampliamente las de Argentina y hasta permiten la vigilancia y control de nuestro mar y la Antártida Argentina.

Por ello, es indispensable que todos los argentinos seamos conscientes de las afectaciones y los severos riesgos que enfrenta la República Argentina y de la necesidad de cumplir con responsabilidad las previsiones normativas existentes. Una postura defensiva y preventiva y con mirada hacia el futuro de corto, mediano y largo plazo tiene una importancia sustancial y demanda iniciar inmediatamente la recuperación del Sistema de Inteligencia Nacional.

Complementariamente, es prioritario que, como menciona el Art. 9 de la Ley de Defensa Nacional N° 23.554, todo el pueblo argentino se eduque, interese, participe, desarrolle resiliencia y alimente su autoestima sintiéndose parte de ese RENACER DEL SISTEMA DE DEFENSA NACIONAL al que pertenece.

En consecuencia, con los objetivos de disuadir y actuar cuando y donde los intereses sean afectados, y para poder negociar apropiadamente con un respaldo de poder y fuerza que permita decir “no” si fuera necesario, no admite demoras la recuperación del poder militar de las Fuerzas Armadas, proveyéndoles inicialmente, en el corto plazo, el presupuesto mínimo indispensable del 1,5 % del producto bruto interno, equivalente al promedio sudamericano, para disponer prontamente de capacidades eficaces que protejan los intereses nacionales y disminuyan el riesgo a niveles aceptables.

Por último, la propuesta identifica todas las responsabilidades que, desde el presidente hasta el último argentino en nuestro país y en el mundo, siendo todos parte del Sistema de Defensa Nacional, debemos cumplir y apoyar para el logro de ese RENACER DE LA DEFENSA NACIONAL.

Las normas y previsiones ya existentes involucran al Presidente de la Nación, a todos los legisladores de las Cámaras de Senadores y de Diputados, al Vicepresidente de la Nación, al Jefe de Gabinete de Ministros, al Ministro de Defensa y demás Ministros y Secretarios de Estado del Poder Ejecutivo Nacional, a los Jefes del Estado Mayor Conjunto y de las Fuerzas Armadas, a los responsables de la inteligencia nacional, a los organismos de auditoría nacional, y a todo el pueblo argentino, incluyendo a la población argentina y a los ciudadanos argentinos en el exterior.

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